IMPOSTURAS. MODOS DE HACER ARTE.

Cómo hacer virtual una exposición.

 

A. L. Pérez Villén / Ars Operandi.

 

Texto publicado en Ars Operandi 03/10/2012

 

 

 

 

 

 

(...) Imposturas. Modos de hacer arte se inserta en esta línea de trabajo. No es sólo tratar de evidenciar una serie de mecanismos y operaciones que cursan en la creación contemporánea —como explicaré más adelante— sino hacerlo desde el contexto propio de nuestros artistas. Esta es la doble razón que siempre ha movido este tipo de exposiciones: evidenciar algunas de las claves (técnicas, disciplinares, temáticas y/o conceptuales) que enhebran el arte actual y mostrar el trabajo de los artistas cordobeses en este mapa de situación de la creación artística contemporánea. Los artistas que se han seleccionado para este propósito son: Anne Berning, Antonio Blázquez, James Casebere, Thomas Demand, Joan Fontcuberta, Ángel García Roldán, Regina de Miguel, Jorge Molder y Marta Soul. ¿Qué les hace partícipes de esta empresa, qué cohesiona la exposición? Lo habitual es que su producción, al organizarse en conjuntos de obras, adopte el protocolo del trabajo procesual o serial en torno a intereses plásticos específicos o temas concretos. Son artistas que organizan su labor creativa con el aliciente de culminar un objetivo que se extiende a todas las obras de la misma serie, que recurren de manera sistemática a evaluar los rendimientos y a sopesar las soluciones empleadas, que regulan el flujo de la creación gracias al control normativo de los procedimientos y disciplinas utilizados. (...)

 

(...) Ángel García Roldán también es un joven creador cordobés que ha recibido algunos premios y becas y que se mueve entre distintas disciplinas, profundizando en especial en el campo del video. Obras suyas están continuamente en cartel en sucesivas muestras de video de creación y exposiciones multimedia. Las obras que hemos seleccionado para la exposición, que tienen un marcado acento performativo, abundan en el análisis del sujeto contemporáneo y en ellas la impostura no se advierte como una decisión consciente de quien se enfrenta a la pantalla y se desnuda a la búsqueda de rastros que confirmen la pertinencia o el sedimento de una identidad. Más bien se trata de ejercicios rutinarios —afeitarse ante un espejo, desnudarse, lavarse, volverse a vestir y desaparecer a cielo abierto— que solapan mecanismos de introspección en los que el individuo se presta a la posibilidad de ser otro, a ser espectador de su propia transformación (“Prologue to a human perfect”) o a sucumbir a la evidencia de la perpetua mudanza, al pulcro ritual de la extrañeza (“El hombre que nunca existió”). “Me pregunto si los demás sienten lo mismo que yo, que me parece que nunca estoy del todo presente allí donde estoy, y no me veo como una persona tanto como una contingencia, desplazada y errante en el tiempo” 11. (...)

 

11 John Banville : Imposturas, Editorial Anagrama, Barcelona, 2005. Pág. 54. 

Nàrke. 2008

Video

Frames de la videoperformance 'The man who never was'. 2010

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